sábado, 7 de febrero de 2009

Comparativa: de la Animación a la BD

PARENTAL ADVISORY:
Advertimos que este post es un tocho de narices. Recomendamos encarecidamente no leerlo. ¡No leerlo!

¿He dicho ya que Little World pretendía ser una serie animada? Para los amigos que vieron el proceso de cerca, esta es una comparativa del antes y el después. Bueno, pues veréis, la historia fue algo así...

Me gusta cómo ha quedado la nueva versión de los personajes, la verdad, con respecto a lo que hice cuando era un proyecto de animación, sobretodo teniendo en cuenta que nunca se me ha dado bien diseñar personajes.

El diseño de personajes para animación, ya sea para una serie de TV o para una película de cine, tiende a simplificarse y sintetizarse para ahorrar complejidad innecesaria al trabajo de los animadores: hebillas, botones, volantes, dobladillos, lechuguillas, son elementos de vestuario que convertirían el trabajo de animar a un personaje en las acciones más sencillas, en un verdadero infierno (lo mismo sería para los intercaladores, los que limpian la línea, los coloristas, y antes que ellos, los que hacen los lay-out).

Esta es la versión de algunos personajes que presenté como proyecto de animación televisiva.

En mi imaginación inocente y libre de todo pensamiento condicionante, Little World era una especie de película de Ghibli serializada para televisión, con trama literaria Goldingniana (gracias Juan), y alguna pincelada de buen videojuego de aventuras.
Si, ya he dicho que en mi mente inocente.
No es que pensase que iba a ser así, sino que fue de esa guisa como vino el proyecto a mi mente; nadie en su sano juicio pensaría de verdad que algo así fuese a ser factible, ni remotamente probable, sobre todo en televisión. Pero la imaginación funciona así, llega tan lejos como quiere, y luego, las limitaciones de la realidad van haciéndote bajar el listón para que todo se ajuste a las posibilidades.



Una triste muestra es lo que sucedió en Desafío Total, por poner un ejemplo. Y así, toda la película.

Pero por ejemplo, a los creadores de Anime de TV japoneses, las limitaciones económicas obvias que tiene todo producto televisivo también les obligan a simplificar la animación (comparada con la de cine), pero la diferencia está en que para ellos, el diseño de personajes puede ser algo más enrevesado, ya que saben convertir esas limitaciones en virtudes, y adaptarse: "si este parlanchín personaje no va a mover más que la boca mientras está fijo durante 1 minuto, diseñemos un vestuario, peinado, y props complejos que sólo serán dibujados una vez y mantenidos (en vez de dibujar centenares de dibujos para crear 1 minuto de animación), para que al menos así la imagen sea atractiva".
Los japoneses aprovechan estas limitaciones para potenciar los demás aspectos artísticos: un montaje de ritmo dinámico o lento, según convenga, efectos visuales de todo tipo, fondos muy bien pintados, etc. (aunque todos sabemos que cuando tienen que animar, lo hacen mejor que nadie), y acaban ganando más que perdiendo, porque ellos no se sienten limitados a animar personajes: ellos animan escenas completas que cuentan una historia, sin importarles que en ella todo esté inmóvil (huelga decir que no siempre funciona y que hay mantas en todas partes, pero no hablamos de ellos).

Como yo no me veía cara de japonés al mirarme en el espejo, pensé que viviendo en occidente, Little World no sería una de esas series, y que querer contar una historia con ella, por sencilla que fuese, sería una idea difícil de defender en el mercado.
Siempre es más rentable convertir las series en comedias livianas y divertidas, una sucesión de gags que mantenga atentos frente a la tele 23 minutos a los más pequeños de la casa”.
Si no es que esté mal, es sólo que yo no había imaginado el proyecto ni remotamente parecido.


Para algunos, una serie de animación de éxito ha de ser algo así (aunque no lo parezca, todos los personajes pertenecen a series diferentes).

¿Qué adónde quiero ir a parar? Si, ahora voy a la parte de la conversión a BD.
Tras varios años, en los que el proyecto pululó por todas partes sin éxito, ya estaba claro que Little World no iba a convertirse en una serie animada.
Fue triste para todos los implicados, que habían invertido en ella, pero mucho más para mí, que sentía que había mucho trabajo ya hecho de pre-producción, mucho estaba sólo en mi mente o en casa, en el pc y papeles apilados con notas y sketches, montones de personajes abocetados, pueblos de variopintas criaturas, un extenso backstory, muchas historias en la cabeza, (a mí me parecía mucho, para ser yo la única cabeza que trabajaba en ello).
Pero después de aproximadamente 22 minutos de reflexión, me dí cuenta de que este revés también abría todo un nuevo abanico de posibilidades.



Una viñeta del comic. De haber sido una serie, quizá sólo los fondos podrían haberse parecido a lo que tenía en mente en un principio, pero el problema ya no sería si "se podía hacer" en TV, si no si "era necesario" para el tipo de serie que se busca generalmente. Seguramente tampoco se habría podido.

Al igual que los japoneses, intenté ver en este "contratiempo" una manera de potenciar todos aquellos aspectos de la obra que no habrían sido desarrollados, casi con total seguridad, si hubiese acabado convirtiéndose en serie de TV estándar: no sólo quería conseguir un diseño gráfico de personajes más complejo y acorde con lo imaginado antaño, si no también una historia menos superficial ("oh, nos gusta tu proyecto por ser como es" no es una frase que oyese en el mercado internacional, más bien "nos gusta el grafismo, ahora deja que la convirtamos en una comedieta común para que nadie note la diferencia con el resto"), quería una historia menos condicionada por “lo que se supone que debes hacer para no aburrir a los niños y gustar a todos”. No se puede gustar a todos. Ni siquiera es saludable.
¿Y qué si no quería que Little World fuese una comedia desternillante para niños de 7 años? “Es que tiene que ser más funky, o los niños cambiarán de canal”.
La sencilla conclusión es que no es fácil colar un proyecto tal cual en televisión, porque algunos tienen muy claro lo que hay que darle a los niños. Cualquier otra opción, caca.
Como en el cine, en la tele se mueve demasiado dinero como para invertirlo en un proyecto que no parezca "claramente ganador".

Definitívamente, a mí también me gustaba el grafismo que tenía como serie, pero al transformarlo en BD, quería realmente hacer lo que me saliese, sin cortapisas: sus armaduras con relieves, sus cinturones y mangas, y sus complementos varios. Y en un comic, hasta cierto punto, puedes hacerlo. Puedes y pueden arriesgar los que pagan. Y el público decidirá.







El después y el antes de algunos personajes.

Legend of the Little World sigue siendo una pequeña historia de aventuras aparentemente sencillas, sobre unos niños que salen al mundo desconocido para convertirse en adultos. Nada del otro mundo. Nadie busca ningún éxito rotundo mundial universal total. No sé si ahora será mejor o peor de lo que iba a haber sido en TV de haber funcionado, pero no se trata de eso. Ahora será más parecida a lo que imaginé (nunca igual, porque uno no alcanza debido a sus defectos (;>), pero eso al menos le quita al proyecto la etiqueta de “mero producto” y le devuelve la dignidad de una historia como las de antes, contadas por alguna razón, tal y como siempre fue en mi imaginación.

Enhorabuena para todos los que decidieron convertirse en artistas de la BD.

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